En una clase de yoga, los hombres suelen ser minoría. Y, sin embargo, son quienes más lo necesitan. La espalda que se carga después de horas sentado, el estrés que no se cuenta, el sueño que no llega o esa lesión que aparece cada vez que se aprieta en el pádel. El yoga no es estirarse un rato: es entrenar lo que el gimnasio y el sofá olvidan.
El yoga nació practicado por hombres
Durante siglos, en la India, el yoga se transmitió de maestro a alumno, casi siempre entre hombres. Patanjali escribió los Yoga Sutras hace más de dos mil años, y en el siglo XX Krishnamacharya y sus alumnos, como Iyengar o Pattabhi Jois, llevaron el yoga al mundo con métodos muy físicos. Que hoy parezca «cosa de mujeres» es algo muy reciente. Hoy lo practican también muchos deportistas de élite para rendir más y lesionarse menos.
Lo que el yoga hace por un cuerpo de hombre
- Espalda y caderas: devuelve movilidad a la zona lumbar y a las caderas, donde más se carga.
- Fuerza en el centro del cuerpo: mejor postura y más estabilidad en cualquier deporte.
- Recuperación: ayuda a soltar la tensión muscular después de entrenar.
- Cabeza clara: la respiración consciente baja las pulsaciones y ayuda a gestionar el estrés.
- Descanso: respirar despacio antes de dormir ayuda al cuerpo a pasar al modo descanso.
Tres excusas que ya no sirven
«No soy flexible». Nadie empieza siéndolo. La flexibilidad no es el requisito, es el resultado.
«Es demasiado suave». Aguanta un minuto en la postura de la silla y lo hablamos. Hay estilos de yoga que hacen sudar de verdad.
«Es demasiado espiritual». No hace falta creer en nada. Hablamos de espalda, respiración, sueño y cabeza clara.
¿Qué estilo es para ti?
- Vinyasa o Ashtanga: dinámicos y físicos, ideales si buscas un reto de fuerza y movimiento continuo.
- Hatha o Yin: más pausados, para abrir el músculo y recuperarte en profundidad.
- Yoga restaurativo: relajación total, perfecto para semanas intensas y para dormir mejor.
Posturas según tu deporte
- Si corres: guerrero I, zancada baja y lagarto, para caderas y gemelos.
- Si vas en bici: cobra, arco y puente, para contrarrestar la postura encorvada.
- Si nadas: perro boca abajo y plancha, para hombros fuertes y estables.
Cómo empezar sin agobios
Empieza con 10 minutos al día y una clase a la semana. Ve a tu ritmo, sin compararte y sin dejar que el ego mande: los que empiezan con humildad son los que más avanzan. Y busca un grupo pequeño donde alguien te corrija de cerca.
En MAi&O las clases presenciales son de 3 a 4 personas, en la calle Navas 31 de Alicante, y en el Círculo online tienes clases en directo cada semana. Para todos los hombres: como seas y a quien quieras.






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